El mar es escapar

Me fui de Cuba para escapar de la falta de futuro”. Nunca pensé que una causa tan aparentemente “subjetiva” conllevaría a un interlocutor de 32 años a su salida “ilegal” del país. No quería seguir dependiendo de las remesas que le enviaban sus familiares en el extranjero y tampoco quería ver el futuro como la prolongación irreversible de su presente. El mismo mar que atraviesan quienes toman la dura decisión y poseen los medios para irse, sirve como una forma de “escape” de la realidad para quienes se quedan en el país. En especial, la vista y el contacto de los habaneros con el mar proporciona esa distracción temporal; un sitio de introspección, reflexión, sociabilidad, esparcimiento y para dejar correr el tiempo.